El placer también es función

bases neurofisiológicas de la fisiosexualidad

12/26/20251 min read

El placer también es función: bases neurofisiológicas de la fisiosexualidad

El placer no es un lujo ni un acto exclusivamente psicológico. Es una función corporal compleja que involucra sistemas neurológicos, musculares, vasculares y hormonales. Desde la fisiología clínica, sabemos que la estimulación sensorial, la propiocepción y la neuroplasticidad juegan un papel central en la respuesta sexual.

Cuando una persona vive con una lesión medular, dolor pélvico, discapacidad motriz o alteraciones neurológicas, estas vías pueden verse modificadas, pero no anuladas. El error histórico ha sido asumir que, ante la alteración, el placer desaparece. La fisiosexualidad rompe con ese paradigma.

Desde la fisioterapia especializada, es posible trabajar con activación neuromuscular, reorganización sensorial, adaptación postural y entrenamiento corporal para favorecer nuevas rutas de placer. Esto incluye la autocomplacencia como herramienta terapéutica legítima: explorar el propio cuerpo de forma segura es parte de la rehabilitación.

Reconocer el placer como función permite intervenirlo con responsabilidad clínica y devolverle su lugar dentro de la salud integral.