Fisiosexualidad
Cuando la fisioterapia también repara el derecho al placer
Brenda Ortega Ramirez
12/26/20251 min read


Durante años, la fisioterapia ha sido reconocida por su capacidad para restaurar movimiento, reducir dolor y mejorar la funcionalidad. Sin embargo, uno de los aspectos más profundamente afectados por la discapacidad, la lesión o el dolor crónico ha sido históricamente ignorado: la sexualidad.
La fisiosexualidad surge como una respuesta clínica y ética a esta omisión. No es una moda ni un discurso alternativo, sino una especialización que entiende el placer como una función neurofisiológica, muscular y sensorial que puede rehabilitarse, adaptarse y entrenarse. Desde esta mirada, el cuerpo no “pierde” su sexualidad tras una lesión; lo que pierde es el acceso a información, acompañamiento y estrategias adecuadas.
Cuando una persona con discapacidad deja de explorar su cuerpo, no suele ser por falta de deseo, sino por miedo, dolor, desconocimiento o vergüenza aprendida. La fisiosexualidad trabaja precisamente ahí: devolviendo control, seguridad y autonomía corporal a través del movimiento, la educación y la terapia física especializada.
Hablar de placer desde la fisioterapia no trivializa la profesión; la amplía y la humaniza.
